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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Recursos Escuela Sabática 

I Trimestre de 2008 

Libro Complementario 
Ideas prácticas para el discipulado 

Capítulo 12 

Misión y comisión 



El anciano instructor llamó a un joven artista para completar ; un 
cuadro que el veterano había comenzado, pero que debido a su 
creciente debilidad, no pudo terminar. 

-Te encargo, hijo mío -dijo el anciano artista-, que hagas lo mejor 
que puedas en este trabajo. Haz lo mejor. 

El joven se acobardó ante la inmensidad de la tarea, pero la respuesta serena y 
firme del anciano fue: 

-Haz lo mejor que puedas. 

El joven pintor se arrodilló frente a la tela y, mirando al cielo, oró: "Es por 
amor a mi amado maestro que te imploro habilidad y poder para hacer esto". 
Luego, levantándose con profunda emoción, tomó los pinceles y comenzó su ta- 
rea. Su mano se fue afirmando a medida que progresaba. Su mente llegó a satu- 
rarse con esta tarea inspiradora. Y el amor y el entusiasmo por su trabajo lo po- 
seyeron hasta que terminó con éxito el trabajo. El joven pintor era Leonardo da 
Vinci, quien más tarde pintó "La última cena".' Que nuestro empeño en el disci- 
pulado resulte en un cuadro del carácter de Cristo sobre las personas que estén 
bajo nuestra influencia. 

El drama delfín del tiempo y el discipulado 
(Mateo 25:31-46) 

Este pasaje, Mateo 25:31 al 36, está incluido en el sermón del Monte de los 
Olivos, dado durante su semana final de ministerio en Judea. Es parte de las 

' A. Gordon Nasby, ed., Treasury ofthe Christian Worid, p. 327. 

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últimas palabras de su conversación anterior a la Pasión. Solo en Mateo se des- 
cribe una escena de juicio similar al juicio final. Mientras que algunos comen- 
tadores lo ven como una parábola, tal vez The New Interpreter's Bible [La nueva 
Biblia del intérprete] está en lo cierto al afirmar que "no es una parábola, sino 
un drama apocalíptico", ya que "las parábolas, al ser escenas familiares y terrena- 
les, luego se modulan a una nueva dimensión de significado. Esta escena, en 
contraste, comienza con una presentación de Xaparousía de otro mundo [...] y se 
transforma en afirmaciones de la importancia de los actos ordinarios de este 
mundo". ^ 

Jesús pronunció las palabras registradas aquí con un propósito específico. ¿Cuál 
fue ese propósito? ¿De qué modo se relaciona con el discipulado? Considerando 
cuidadosamente la lista de acciones que ganan el favor o la desaprobación en el 
juicio, ¿hay actos que lo sorprenden? ¿Está sorprendido de que la lista de los ítem 
no incluya temas como la gracia, la justificación, el perdón de los pecados o la ob- 
servancia del sábado? ¿Cómo explica esas omisiones? 

El pasaje transmite una verdad acerca de la misión de los discípulos. Jesús cla- 
ramente indica que parte de la obra de los discípulos involucra una misión hacia 
los pobres, los enfermos y los que sufren, los desnudos, los presos y los necesi- 
tados. Hace la sólida afirmación de que la justicia social, el cuidado de los ne- 
cesitados, la benevolencia, las obras de caridad en favor de los pobres, los pro- 
blemas de preocupación social no pertenecen principalmente a la arena política. 
La iglesia también tiene, en esto, una responsabilidad. El discipulado y el cris- 
tianismo genuino requieren la fe que se manifiesta en amor y en actos de bon- 
dad. 

Es significativo que Jesús diga que los justos preguntarán cuándo hicieron las 
obras de misericordia que el Maestro fehcita. Esto sugiere que, aparentemente, 
ellos no se daban cuenta de los actos que habían realizado. Además, significa que 
sus acciones no fueron pomposas ni ostentosas; no estaban destinadas a ganar la 
salvación ni a obtener méritos. 

Los verdaderos discípulos se olvidan de sí mismos en el servicio a Dios y a la 
humanidad. 



The New Interpreter's Bible, tomo 8, p. 455. 

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La Gran Comisión y el discipulado 

Mateo 28:19 y 20, la Gran Comisión, contiene las últimas instrucciones de 
Jesús a sus discípulos. Después de tres años y medio de entrenamiento, él los 
comisionó para ir y dar a otros lo que se les había dado a ellos. Esta es, esen- 
cialmente, la misión máxima en el discipulado. Aunque la comisión fue dada a 
los discípulos originales, no era solo para ellos. La comisión fue dada para ellos, 
para sus sucesores, y los sucesores de los sucesores; es decir, para los discípulos de 
toda época. Esto dice que es abarcante en su alcance y sin límites de tiempo en 
su aplicación. Elena de White notó: "El mandato que dio el Salvador a los discí- 
pulos incluía a todos los creyentes en Cristo hasta el fin del tiempo. Es un error 
fatal suponer que la obra de salvar almas solo depende del ministro ordenado. 
Todos aquellos a quienes llegó la inspiración celestial, reciben el evangelio en 
cometido. A todos los que reciben la vida de Cristo se les ordena trabajar para 
la salvación de sus semejantes. La iglesia fue establecida para esta obra, y todos 
los que toman sus votos sagrados se comprometen, por ello, a colaborar con 
Cristo". ^ 

El cometido que Jesús dio a los discípulos en la montaña en Galilea, antes de su 
ascensión, tiene cuatro dimensiones. Se instruyó a los discípulos para que fueran, 
hicieran discípulos, bautizaran y enseñaran. Esto sugiere que el discipulado no 
puede ser estático ni sedentario. El evangelio debe ser llevado de lugar en lugar. 
El discipulado involucra ir donde está la gente y llevarle el evangeho. "La obra no 
debía detenerse allí [en Jerusalén]. Había de extenderse hasta los más remotos 
confines de la tierra. Cristo dijo a sus discípulos: Habéis sido testigos de mi vida 
de abnegación en favor del mundo. Habéis presenciado mis labores para Israel. 
Aunque no han querido venir a mí para obtener la vida, aunque los sacerdotes y 
los príncipes han hecho de mí lo que quisieron, aunque me rechazaron según lo 
predecían las Escrituras, deben tener todavía una oportunidad de aceptar al Hijo 
de Dios. Habéis visto todo lo que me ha sucedido, habéis visto que a todos los 
que vienen a mí, confesando sus pecados, yo los recibo libremente. De ninguna 
manera echaré al que venga a mí. Todos los que quieran, pueden ser reconcilia- 
dos con Dios y recibir la vida eterna. A vosotros, mis discípulos, confío este men- 
saje de misericordia. Debe proclamarse primero a Israel y luego a todas las na- 
ciones, lenguas y pueblos. Debe ser proclamado a judíos y a gentiles". 

La segunda dimensión de la Comisión requiere que los discípulos hagan "discípu- 
los a todas las naciones". El comentador Matthew Henry, apropiadamente, llama 

^ Elena G. de White, £/ Deseado de todas las gentes, p. 761 . 
'^ Ibid p. 760. 

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a esta tarea la "intención principal" de la Comisión. Aunque es un privilegio ser 
un discípulo, los discípulos no son llamados para gozar de privilegios. De 
hecho, una responsabilidad acompaña a ese privilegio. El discipulado puede 
llamar a abandonar la zona de comodidad y salir hacia lo desconocido para hacer 
discípulos. 

La tercera dimensión de la Comisión involucra bautizar a los que creen. Jesús 
hasta dio una fórmula, en la que especificaba cómo debía realizarse esta obra. Di- 
jo que el bautismo debería ser administrado en nombre del Padre, del Hijo y del 
Espíritu Santo. Esto le da autoridad divina. Además, la persona en cuyo nombre se 
bautiza al candidato es la que tiene autoridad sobre ella. 

La dimensión final involucra la enseñanza. Se debe enseñar a los discípulos nuevos 
a observar las cosas que Jesús ordenó. Esto indica que el discipulado incluye ins- 
trucción. Las personas deben hacer decisiones informadas en elección al discipu- 
lado. 

No debería pasarse por alto que, aunque Jesús se estaba alejando, no dejaría solos a 
sus discípulos en su tarea de discipular a otros. Prometió: "He aquí yo estoy con 
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo". Esta promesa da gran seguri- 
dad en la reahzación de la tarea. Podemos estar seguros de que Jesús estará pre- 
sente con nosotros todo el tiempo. 

El amor encontrará un camino, pero la indiferencia encontrará una excusa. 

La comisión en Marcos 

(Mateo 16:14-18) 

Comprender la comisión registrada en el Evangelio de Marcos plantea un desaf- 
ío. Los antiguos manuscritos de este Evangelio difieren en la forma en que con- 
cluye. Algunos terminan con el versículo 8. Algunos añaden un versículo más: 
el así llamado "final corto". Algunos concluyen con lo que la mayoría de las tra- 
ducciones modernas contiene: los versículos 9 al 12: el así llamado "final largo". 
Además, otros manuscritos contienen diversas combinaciones de estas y otras 
terminaciones menos probables. ^ 

Hay diferencias en la evaluación de cuál es la terminación correcta, pero no 
hay espacio para analizar esto en el hbro presente. 

Bruce M. Metzger, A Textual Commentary on the Greek New Testament (Nueva York: United Bible Society, 
1971), p. 126. 

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Pero la Comisión, tal como aparece en nuestras versiones, se encuentra en el fi- 
nal más largo. 

Cuando se compara y contrasta la Comisión en Mateo y en Marcos (Mateo 
28:19, 20; Marcos 16:15-18), se concluye que hay semejanzas y diferencias en- 
tre ellos. Algunos puntos doctrinales y teológicos aparecen en el registro de 
Marcos de la Comisión que no aparecen en otras partes de los evangelios. Entre 
ellos, están las señales que distinguen a los verdaderos creyentes: la capacidad de 
tomar serpientes, beber venenos, hablar en lenguas, y otras. 

No obstante, hay también muchas semejanzas. Entre ellas, están las siguientes: 
ambos evangelios dicen que los discípulos debían irse de su ambiente famihar 
para proclamar su mensaje, ambos dicen que lo que debe ser proclamado es el 
evangeho, ambos identifican dónde debía ser proclamado: a todo el mundo, y am- 
bos indican que el discipulado involucra el bautismo. 

El cristiano que no cree en las misiones extranjeras no cree en la Gran Comi- 
sión dada por Cristo. 

La comisión en Lucas (Lucas 24:48-53; Hechos 1:4-8) 

Note en qué formas diferentes registra cada Evangelio la Comisión. Mientras 
Mateo la ubica en Galilea, Marcos en un lugar no revelado, y Lucas la ubica en 
Jerusalén y Betania, de acuerdo con su Evangeho y con el hbro de los Hechos. 
Mientras los discípulos estaban reunidos, escondiéndose en el aposento alto 
por temor a los judíos, los dos discípulos que se encontraron con el Señor en el 
camino a Emaús se les unieron y compartieron con ellos su encuentro. Durante 
su conversación, Jesús se unió a ellos. Mostró las marcas de los clavos en sus 
manos y sus pies, y compartió una comida con ellos para convencerlos de que era 
real. Luego, "les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escritu- 
ras". Cada encuentro con el Jesús resucitado llegó a ser una oportunidad para la 
iluminación. 

Después de que Jesús comisionó a los Once, los condujo a Betania, donde los 
bendijo, y luego ascendió. Lucas recoge la historia de la expansión de la misión 
cristiana desde ese mismo momento. De acuerdo con Hechos 1:6, aun después 
de la Pasión y la Resurrección, los discípulos no entendían ni la naturaleza ni 
la misión de Jesús sobre la tierra. 



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Como en Mateo, Lucas dice que Jesús prometió equipar a los discípulos para 
su misión. Aquí, sin embargo, la promesa es específica: un derramamiento del 
Espíritu Santo. Mientras el "id" específico no aparece en Lucas como en Mateo 
y Marcos, pero está implícito, el discipulado involucra ser testigos en Jerusalén, 
Judea, Samaría y lo último de la tierra. Ciertamente, uno no puede quedarse 
estático y alcanzar esta meta; hay que salir. Por lo tanto, vemos un hilo común 
en todos los registros de la Comisión. Esto no es sorprendente. Más bien, con- 
firma la exactitud de los registros y sirve para fortalecer la fe. 

Un punto notable es que Lucas organiza el libro de los Hechos para demostrar 
que la obediencia a esta misión resultó en el crecimiento y el desarrollo de la 
iglesia cristiana como cumplimiento de la misión del discipulado de Cristo. 
Empleando la Comisión de Jesús en Hechos 1:8 como su índice del contenido, 
Lucas usó los capítulos 1 al 7 de Hechos para mostrar el crecimiento en Jeru- 
salén y Judea, los capítulos 8 al 12 para mostrar cómo la persecución y otras in- 
fluencias lo llevaron a Samaría, Etiopía, Siria y otros territorios gentiles, y los 
capítulos 13 al 28 para mostrar cómo Saulo de Tarso, el perseguidor que se vol- 
vió cristiano, lo llevó en círculos cada vez mayores hasta que llegó a Roma. De 
esta manera muestra cómo lo que comenzó en Jerusalén, como un asunto princi- 
palmente judío, creció rápidamente y llegó a ser un movimiento mundial. En 
cincuenta años después de la Ascensión, el cristianismo llegó a ser una fuerza 
importante en el Imperio Romano. 

La iglesia cristiana no es una sociedad secreta. Es un compañerismo abierto que 
dice que "todo aquel que quiera, puede venir". Los que atienden este llamado 
son alimentados, adiestrados, equipados y comisionados para el servicio del Ma- 
estro, a fin de reclutar a otros discípulos para el Reino. 

El éxito de los primeros discípulos de Jesús revela que "no con ejércit o, ni 
con fuerza" sino por el Espíritu de Dios se realiza la misión. ^^^^¡BB 



Las relaciones familiares y el discipulado 
(Juan 19:25-27) 

Hemos examinado la mayoría de las relaciones que se cruzan con el discipula- 
do. Ahora consideraremos otra relación importante: la familia. ¿Qué relación hay 
entre los vínculos familiares y el discipulado? Los evangelios registran que, du- 
rante los comienzos del ministerio de Jesús, existía cierta tensión entre Jesús y 
sus parientes. Esto producía en Jesús mucho dolor. 

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Matthew Henry hasta dice que eran sumamente irrespetuosos con él, pensando 
que estaba loco. Las multitudes había rodeado a Jesús hasta el punto en que no 
tenía tiempo siquiera para comer. Cuando su familia oyó esto, fueron al lugar en 
el que estaba predicando. No tuvieron la cortesía de ir a escucharlo y ver lo que 
pasaba. Su madre y sus hermanos se quedaron afuera y enviaron a alguien para 
llamarlo. Como respuesta, Jesús les dijo a sus seguidores: "He aquí mi madre y 
mis hermanos. Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en 
los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre". Parece que, en esa ocasión, 
los familiares de Jesús no habían aceptado su papel de Mesías ni su misión. 

Algunas personas piensan que deberíamos comprender este comentario de 
Jesús como que define su actitud en cuanto a los parientes y el discipulado. Sin 
embargo, tal vez este enfoque no entiende bien los hechos. Deberíamos evaluar 
el asunto de otro modo. Juan 19:25 al 27 podría ser un buen lugar para comen- 
zar esta revaluación. Mientras Jesús estuvo suspendido en la cruz, entre el cielo y 
la tierra, su madre, su tía y otras mujeres estaban cerca. A pesar del dolor eviden- 
te de Jesús, se tomó tiempo para pensar en su madre y su bienestar, ya que sus 
hermanos no habían abrazado todavía su misión. Su padre terrenal aparente- 
mente había muerto ya, y él sabía que ella permanecería en una sociedad en la 
que el lugar de una mujer estaba determinado por la ayuda dada por los hom- 
bres que había en su vida. 

Jesús se tomó el tiempo necesario para proveer para el futuro de su madre. El ig- 
noró su dolor el tiempo suficiente para entregar el bienestar futuro a su amigo y 
discípulo Juan, el Amado. El autor del cuarto Evangelio notó que, de allí en ade- 
lante, él tomó responsabilidad sobre ella, y vivió en la casa de él. De aquí, pode- 
mos deducir que el verdadero discipulado involucra el fiel cumplimiento de las 
responsabilidades familiares, sin descuidar las cosas del Reino o las necesidades 
personales. El verdadero discipulado involucra proveer adecuadamente para las 
necesidades personales, espirituales, famihares y las del Reino. 

¿Cómo se encuentra usted con respecto al equilibrio entre las necesidades per- 
sonales, espirituales, familiares y las del Reino? ¿Cuál pone primero? Ordene 
según su comprensión los siguientes elementos: iglesia, familia. Dios. 

Para garantizar el éxito, ponga a Dios como lo primero, lo último y lo mejor 
en todo lo que haga. 



Matthew Henry, Comentario bíblico, p. 1.125. 

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